Más allá de la Chingada
 

En la casi oscuridad del interior de una modesta iglesia pueblerina, iluminada solamente por algunas velas a medio consumir, y una que otra veladora en las mismas condiciones, que arden sobre y frente al altar, y otras sobre el piso, un párroco de avanzada edad de píe enfrente del Cristo crucificado que cuelga en la parte central del alto muro del fondo, con las palmas de las manos enfrente en posición de oración o plegaria, detrás suyo, dos hileras de rústicas bancas de madera, cada una hacia los muros laterales, formando pasillos entre muro y bancas, y un pasillo central entre ambas hileras; Las precarias luces de las pequeñas luminarias de cera, apenas alcanzan a delinear la sombra alargada del párroco sobre el pasillo en dirección del oscuro pórtico de acceso; En el exterior, oscuridad total, entra de repente un alguien, conforme recorre el corto pasillo hacia el fondo, se alcanza a divisar su humanidad, de humilde vestimenta, lleva consigo un palo a manera de bastón y un sombrero que estruja frente a sí con ambas manos, al llegar a las primeras bancas, dándose cuenta de la actividad del párroco, se detiene a corta distancia tras de él; En cuanto el párroco hubo terminado de su plegaria, voltea hacia el visitante y pregunta:

*.-¿En qué puedo serte útil hijo?

*.-El Pastrano se está muriendo padrecito, ya está en agonía...y pos...vine por asté, para que le ayude a bien morir...

El párroco asienta simplemente con la cabeza, para a continuación decirle al humilde solicitante de tal servicio,

*.-Aguárdame aquí un momentito, voy por lo necesario, enseguida regreso.

Al poco tiempo regresa el párroco con un morralito colgado en su costado, cuyo lazo, un pedazo de mecate, le atraviesa el pecho sobre la negra sotana, lleva en su mano izquierda una lámpara "sorda"; Previa santiguada de ambos hacia el Cristo, avanzan por el pasillo, abandonando la iglesia...El exterior toda oscuridad, perciben de inmediato las naturales aromas campiranas de la noche

*.-Vayamos pues con el buen Pastrano...quiera dios y lo alcancemos....

*.-Ojalá padrecito

El cielo sin luna, lo que realza la magnificencia de la bóveda celeste, tupida de estrellas, en donde predomina la franja de polvareda estelar que los pueblerinos llaman "el camino de Santiago", la vía láctea; Casi en el centro el "soplador", el orión...El Párroco prende su linterna de mano, aluzando en un círculo sobre el terreno frente a ellos, a su paso, un sapo deslumbrado por la repentina luz, de un salto se escabulle en la oscuridad; Saliendo del predio de la iglesia, toman hacia su izquierda, calle terregosa, cantos de grillos a los lados, ladridos de perros a la distancia, sin más interlocución entre ambos, avanzan dos o tres cuadras, en donde, de alguna que otra cabaña, cuelga al frente una linterna de luz mortecina que ilumina tenuemente su entorno; Más adelante, de plano en franca repulsa hacia los caminantes, dos que tres perros se abalanzan a su encuentro, a lo que el acompañante del párroco les blande el palo que lleva consigo...para en seguida, agacharse en busca de piedras para lanzarle a los atrevidos y escandalosos canes...

Por fin llegan al predio de la cabaña del Pastrano, a ella se dirigen, el pequeño patio enfrente, iluminada por varias linternas de mecha, alimentadas por petróleo, alrededor de las cuales revolotean gran cantidad de palomillas nocturnas, algunas personas, piadosos vecinos seguramente, hombres y mujeres en actividad, se desplazan de un lado a otro, entran y salen de la humilde vivienda, algunos bancos distribuidos dentro de la zona iluminada; Sobre un improvisado fogón formado por pedruscos se queman algunos troncos, sobre éste, una olla de barro, cuyo contenido, seguramente el café ya en pleno hervor, para los asistentes...A la llegada del Párroco y su acompañante, detienen su actividad, los hombres quitándose los sombreros en señal de respeto.

*.-Buenas noches hijos míos...adelanta el párroco.

*.-Buenas noches padrecito...responden al unísono.

El interior de la cabaña de bajareque, igualmente iluminada por linternas y otras lucecillas, de entre las rendijas entre la baruza se miran las siluetas de personas en actividad...

*.-Adelante padrecito...invita el acompañante


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Fuente: Zapotecosdelmundo.ning.com
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